Una de las tantas estaciones ferroviarias que ya no son en nuestro país. El afecto de los pobladores por sus terruños, la acción en cooperación y el deseo de preservar bienes culturales e históricos han convertido a algunas de estas en centros culturales, bibliotecas, salas de representaciones y un etc. sólo limitado por la imaginación de la gente del lugar. Además en sí mismas estas estaciones son un hecho estético... al menos así lo siento!




















